El discurso de Houdini

El problema no era recaer, era saber que no terminaría de recuperarse. Era tratar la incógnita de una inecuación, pretender resolver el enigma desigual… era sufrir el síndrome de  Dunning-Kruger en versión libro de texto. Fiel a las costumbres, allí estaba. Había vuelto donde Marshal, más cínica que nunca pues mientras una parte de mi se planteaba hasta que punto me hacía bien, la otra se dedicaba a vomitar lo que  le sucedía. Llegando a la conclusión de que era mejor que pasara el tiempo antes de entrar en conflictos éticos de renombres, de tomar decisiones… De aceptar consecuencias.

– ¿Hay alguna manera de aniquilar el dolor emocional?

-¿Hay forma de borrar una parte de ti?

– ¿Porqué rayos iba a querer suicidarme parcialmente?

-A mi no me preguntes, diselo a tu complejo de Houdini.

Debe de existir un punto donde sin dejar de ser quién eres, el dolor no se sienta. Donde las lágrimas no te alcancen y las dudas no te asolan. Debe de existir un método, una manera lógica en la que volver atrás no signifique desangrarse.

– Perdonar es la única manera de sanar eso o vengarse, todo depende de las ganas que tengas de moverte.

– Tiene que ser algo que no dependa de los demás, que puedas hacerlo por ti. Sin rendir cuentas, sin esperar nada de nadie. Tu y ego, trabajando codo con codo para que el dolor quede en anécdota, para que la sonrisa sea escarcha para que el alma no se sienta sola.

– Inmunización. Nunca se experimenta un dolor igual al otro. Parecido quizás, pero nunca igual, nadie puede tener el mismo valor para dos personas. Siempre hay alguien que llega ahí donde no debería haber nada y hay de todo. Es el miedo a sentirse incompleto lo que hace añorar, a los que así nos hicieron sentir.

Debe de haber una forma de autocompletarse, me niego a creer que lo que puedo llegar a ser dependa de la felicidad que pueda darme otra persona. Me niego a creer que soy a medias cuando no hay ley ni enmienda que dicte la imposibilidad de ser yo, completa.

-Entonces… ¿Porqué sigues echándole de menos? ¿Porque no desinfectas la herida? ¿Porque no le dices todo aquello que guardaste y tiraste en el abismo de tu ser? ¿Porque no luchastes y no luchas porque la realidad que has imaginado tantas veces? Cada pincelada podría estar a tu alcance y aquí estás, divagando ideando hipótesis. Removiendo a Descartes en su tumba, intentando idear el discurso de un método que de solución a tu incapacidad de entender la simplicidad de las cosas. Si lo quieres, lo tienes solo hay que ir por ello.

– Querido Marshal… Sí hiciera eso que dices… ¿Quién seguiría con el legado de Houdini?.Sarcástica e irónica ella ya no está allí, experta en escapismo, sino mirando aquella fotografía en el teléfono, con los ojos neblinosos al darle a la opción de eliminar foto. Ella ya tenía su método y era erradicar la infección. Aislar el recuerdo, desinfectar la herida y seguir viviendo.Perdonarse así misma por haberse fallado y atreverse a vivir siendo absuelta de sus pecados.

Con el permiso (o no) de Descartes ella acababa de idear su método y no pensaba compartir copyright.

 

 

 

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