Pixeles

Hubo un tiempo en el que las fotografías significaban algo, plasmaban realidades espontáneas. Hubo un tiempo que las sonrisas congeladas o los ojos, tenían un valor. Hubo un tiempo pero ya no lo había.

Ya no.

Se sentía nostálgica al ver aquellas fotografías del pasado, apreciando cada pixel de inocencia e ingenuidad, mientras lo comparaba con el ahora. Con la pantalla del ordenador, daba igual donde miraras tanto en el caralibro como en la cámara cuadrada no estaba ese encanto, ese embrujo que invitaba a sonreír cuando apreciabas la imagen, era otra clase de invitación menos inocente y más sibilina. Era jugar con el reflejo que se quería vender a los demás.

Estaba allí, junto con Marshal viendo esos fotografías. Cavilando y dubitativa.

-¿Puede la inocencia y la falsedad quedar plasmadas en una sola edición, es decir, en una fotografía? 

Marshal arquea una ceja ante la enrevesada pregunta, mientras contemplaba la fotografía era ella con otra niña.- ¿Puede quedar el destino fijado por un fotograma?

– ¿Puede una imagen ser el punto de inflexión de una situación?

-Sí, puede. Al igual que todo aquello que llevó a esa fotografía o lo que vino después.

-No hablo de causalidad sino de casualidad no tan casual. Me refiero a que si una imagen es capaz de captar la falsedad y el veneno de una persona, la desilusión, el soslayo o simplemente sus intenciones, sean cuáles fuesen.

– Cuando se mira más allá de lo que realmente se quiere, es posible. 

-En estas imágenes parecen estas apadrinadas por la devoción eterna; y ahora no están. Cada palabra, cada promesa se volatizó al igual que la sangre reacciona con el agua oxigenada. Al igual que el aire, quedaron en la nada.

-Estas diciendo que el dolor puede quedar reflejado en una imagen, al igual que la felicidad.

-Efectivamente, frente el objetivo todos sacamos nuestra mejor cara; ocultando la verdad de nuestros demonios. Somos hipócritas por aparentar, por conveniencia, por supervivencia. Basamos nuestros recuerdos en una cámara que no hace justicia sino condena en el silencio creando falsas ilusiones, falsos recuerdos que se plasman en el papel. Pixel a pixel, sarcasmos a sarcasmos para recordarnos cuando nos topamos con ellos lo que vivimos…

-Lo bueno y lo malo… No lo olvides.

-No lo hago, pero las sonrisas no mueven el mundo. No son el motor de la nada porque los que nos impulsa, es el veneno. El orgullo y la traición, las imágenes son venenos que se sirven en frascos pequeños. En edición limitada. Sean buenas, ya sean malas existirá un punto de tu existencia que te rasguen, que marquen tu alma. Ninguna marca es buena para nadie. Ninguna. Bien, las personas que aparecen, fallecieron y se ha de vivir con su ausencia: bien porque te traicionaron,  porque simplemente vuestros caminos se separaron, bien porque te das cuenta que has perdido una parte de ti ya sea voluntariamente o no… Lo que quiero decir, que las fotografías son recordatorios de la mente. Pequeños post-it mentales de lo que vivimos significó algo…en teoría.

-Resumiendo: Las fotografías son un invento moderno de tortura temporal. ¿Eso es lo que quieres decir.

-Efectivamente y de masoquismo. No lo olvides, pues siempre mostrarán algo que ya no tenemos y aunque sean de un momento feliz; suscitarán en nosotros un anhelo.

-¿Puedo preguntarte algo?

– Si no queda otra…

-No has merendado, ¿verdad?

-Pues la verdad es que no.

-Se nota, querida, se nota…

 

 

 

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