El cómo, el jodido cómo

Marshal y su visitante, se encontraban dialogando en lo que parecía un “sin más”

-¿Sabes Marshal?, las cosas suceden por muchas razones. Fíjate, siempre andan aconteciendo,  es una especie de continuo infinito.  Lo que viene siendo, ” un no parar” de toda la vida…

– Sí, es lo que sucede cuando hay vida. Las cosas se mueven, respiran e incluso tienen sentimientos.

-No me refiero a los seres vivos, escéptico. Me refiero a las situaciones.

– ¿Qué te pasa ahora con ellas?

-Nadie presta atención en el cómo suceden, sino en lo que sucede. Es curioso, creo que es una de las pocas cosas es las que prima más el contenido que la forma. Es horrible, teniendo en cuenta que vivimos en un mundo donde prima más el continente que el contenido, casi ilógico…

-Aparte de la crítica gratuita que has hecho de la superficialidad de la sociedad en la que vivimos… ¿Qué te pasa ahora?

-No dramatices Marshal, pasar lo que se dice pasar nada. Simplemente estoy memorando antiguas situaciones, los factores que las desencadenaron y como se resolvieron. Me resulta realmente cómico el cómo fueron, la verdad.

-¿Y cómo fueron?

-Necesarias pero extremadamente pozoñosas, no sé es como sí hubiera un tinte lacónico y plomizo que me avalara. Digamos que es mi sello de garantía, el amparo del cinismo y la oscuridad.

-Bueno, no se trata de cualquier cinismo. Más bien es un cinismo ilustrado… Hay que reconocerte cierta clase… pero algo me dice que el cómo al que te refieres no es del qué pasó, sino más bien las formas que se hicieron. Una segunda lectura, ¿no?

-Vaya, se ve que la siesta te sentó bien.-La chica hace un mohín con el rostro-La segunda lectura siempre es vacía y no responde a dilema alguno. La segunda lectura, siempre responde a acallar nuestra conciencia son en las lecturas posteriores, esas que sólo te da el pasar del tiempo que descubres que el cómo fue, lo significó todo.

La chica parece mirar a la nada, antes de seguir hablando.

 -Pueden fallarte de muchas formas pero la manera de hacerlo es lo que marca el punto final o el punto y seguido. Es la diferencia entre seguir cicatrizando o aceptar el veneno como cura para que no vuelva a suceder. Para no ser un idiota sin más, sino un idiota con motivos.

-Nunca había escuchado una apología a la idiotez tan bien fundamentada.

-Ya sabes, es lo que tiene ser una indignada de nacimiento. Sé venderte lo incierto en verdad y las quimeras en algo cotidiano. No es una cualidad muy ética pero bueno… dentro de las que hay no están mal.

-Ya, ya veo pero…¿a qué viene ahora ese resentimiento?

-No, no es resentimiento. En cierta parte, supongo, estaría bien sentirlo. Significaría que algo me sigue importando… Sería una manera de sentirme viva pero no, es curiosidad de descubrir los detonantes del desenlace y aprender de ellos. Aprender a no repetirlos…

-Vaya, estás convitiendote en una especie de justiciera de las formas; ¿no?

-¿Quién rayos querría ser una justiciera cuando podría ser una diva? Marshal porfavor, para decir gilipolleces mejor no digas nada… No me estoy convirtiendo en nada, simplemente soy yo; ya sabes fabulosa.

La chica deja caer sus párpados mientras sonríe de manera juguetona y cambia de tema.

 

 

Imagen de Pexels.

 

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