En un bloc cuyas espirales se encontraban castigadas por el uso que otorga la vida universitaria, Ella se encontraba escribiendo lo que parecía una especie de notas inconexas, un pensamiento discursivo mientras Marshal en silencio, la observaba.

Perdida en el navío de mis miedos, naufrago a cambio de un poco de luz en la marisma. A veces me visitan, nadie memorable aún cuando se empeñan en dejar su presencia. Los días transcurren, nada nuevo, nada imprevisto salvo la visita del pirata.

El pirata, tenía un serio problema se creía Jack Sparrow y no llegaba a barbanegra. Su labor era la de explotarme y la mía la de dejarme, no por falta de amor propio sino porque necesito una cosa llamada experiencia.

Dejando a un lado, lo necesario para vivir en la cadena de supervivencia ninguna incidencia se sucedía. Salvo cuando el acto comunicativo no era positivo, ahí sí tenía más movida pero nada que no solucionara una buena sonrisa.

Ser una perdida en la mar pero con pautas para resolver las situaciones; era bastante gracioso pues no iba a ningún sitio pero acababa saliendo de todos lados.

Incluso cuando la vida me golpeaba, intentando huir de las más duras de las realidades camuflandome en mis tinieblas, convirtiendome en una refugiada de Avalón… Paria de mi tierra.

Sigo sin rumbo, aún sabiendo todo esto de mi porque realmente no sé lo que quiero o no quiero saberlo. Desconocimiento o falta de osadía, el quid era que nada duraba demasiado hasta que aparecistes.

Todas las artillerías, en tu armada invencible pero con ese aire de bucanero, con más clase que todo lo visto hasta ahora; con modales de casi-caballero pero aplicados a tu manera. Clandestino de noche, obedecedor de la ley de día… Embarcabas en tú buque, de necesidades propias deseadas de ser compartidas. Tú, deseando formar un equipo pero sin prisas para encontrar tú dueto. Tú, te cruzastes en mi pantanoso y lúgubre sendero.

Desconcertante. Echastes anclas, en mi puerto.

Ahí sigues, en tu papel leal echando por tierra a todo lo que se supone que debe de ser un bucanero porque tú diriges tu navío, tu buque y has decidido que ya no viajarás más sólo…

Lo gracioso es que no me has preguntado, tampoco esperas respuestas. Simplemente demuestras que has venido para quedarte pero sí quiero formar parte…. ¡Pobre de mí! Tengo no sólo que subirme, sino prender calderas y dirigir el viaje.

Sí tuviera rumbo lo mismo me subía, ¿quién sabe? pero para moverme en la nada; me quedo como estaba.  Empanada.

El texto, no era de los más complejos tratándose de ella. Posiblemente, se tratara de un desvarío de ella sino fuera por el hecho de que desconocía de quién se trataba la figura del bucanero. Por primera vez, en mucho tiempo Marshal sintió algo. Una sensación que casi creía olvidada en su recóndito ser…Peligro. Se le había escapado algo y eso… no era habitual en él. ¿Qué estaba pasando?

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Un comentario en “Bucanero

  1. Hola… pasé a saludar y me encuentro esta entrada tan “filibustera” y desconcertante en el mejor sentido poético de la expresión… qué ritmo ta intenso el de tu prosa… me conmueve… un abrazo… te dejé noticias en twitter por MD… Espero… Nos leemos!!!

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