Break Mental

La llama de aquella vela aromática ardía, con el característico fervor que provocaba la combinación de oxígeno con algo más. La llama ardía y ella observaba, maravillada como el fuego prendía. Por alguna razón, la llama le relajaba ver como poco a poco la cera de la vela quedaba al compás del fuego; le resultaba estimulante.

Durante todo este tiempo había estado bailando a un compás cuya melodía parecía nunca acabar, por ello en el descanso de la pieza que parecía estar continuamente orquestándose, es decir su vida, hizo un alto en el camino haciendo cosas que le gustaban.

Los gustos de Ella era normales, salvo por ese gran interés por el fuego estaba dentro de la media. Nada alarmante ni nada novedoso. Estaba feliz de poder perderse en su mundo, ese que tanto adoraba y que la vida tanto le apartaba. Dejó la vela aromática en el suelo y se tumbó en la cama, libro en mano hasta que  el viento apagó la llama.

-Eres una animal de costumbres- Dijo Marshal a modo de saludo.

-Tú un maleducado permanente- Respondió Ella sin mirarle a la cara.

-Dijo quién no mira a la cara de quién habla-Sentenció Marshal.

-Me alegra saber que sigues igual de elocuente. ¿Qué quieres?.-

-Saber sí seguías viva, la clase de información que los amigos se suelen dar.

-El protocolo al igual que la música militar nunca me supieron levantar- Replicó ella en un vano intento de parecer menos grosera.

-¿A qué te has dedicado todo este tiempo?

-A mi.

-Cualquiera diría que te ha dado por hacer brujería con todas estas cosas por el medio…

-En cierta medida así ha sido. He parado el tiempo para dedicarmelo, demasiada velocidad llevaba. Ya sabes, nunca viene mal parar a repostar gasolina.

-Sí, ya veo lo tuyo es la magia negra. Eso está claro…

-O quizás soy la dame blanche y no te has dado cuenta.

-Puede ser pero a mí eso ni me viene ni me va, querida. ¿Cómo estás?

-Tumbada.

-Ya, ahora respondeme de verdad.

-No muy bien pero eso, ¿qué más da? Es la niebla de siempre, el monotema. La cárcel de cristal que me he montado y tengo dos opciones. Abrir la verja y salirme o quedarme para siempre. No termino de aclararme pues dudo que la libertad que deseo tener sea tal. No sé, estoy rayada. La vida me cae mal en general… Lo habitual.

-¿Y tú solución es esconderte?

-No, mi solución es dedicarme tiempo a mi para saber qué me gusta, lo que no y poder decidir. Bajo presión o estando obligada siempre a actuar es un poco complicada relajarse.

-En el punto de mira…

-Efectivamente. Siempre lista para la acción pero nunca para la situación. Sólo quiero un break mental, luego resurgiré al mundo de lo que se creen que están vivos. 

-Espero verte pronto…

-Siempre vuelvo, no lo olvides.

Ella siguió leyendo y Marshal se fue por donde había venido.

 

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